domingo, 19 de abril de 2009

Guau!


Quizas todavía queda gente que no conoce a George, el perro rosado. Bueno, les explico: George es un perro rosado, que camina y olfatea. Acá va una de sus tantas historias (la primera del año):::::::::::::::::

Esta es la historia de por qué me dicen perro rosado. Originalmente yo tengo un nombre que es George. Pero muchos me llaman ahora George, el perro rosado. Ustedes se preguntarán cuando surgió este apodo. Acá va la historia:
Yo caminaba tranquilamente por un barrio residencial cuando de pronto escuché muchos ladridos. Fui a ver que onda y me percaté que un gato se paseaba molestosamente al frente de una jauría como de cuatro perros. Ellos no podían hacer más que ladrar, ya que una reja estaba delante de ellos y no los dejaba ir a la calle. Yo pensé que esta situación iba a ser pasajera y que pronto podría dormir la siesta, pero pasaron más de diez minutos y todo continuó igual. Uno de los perros chocó fuertemente contra un barrote de la reja, que provocó un estruendoso sonido. Un bebé se puso a llorar, la señora aburrida de ver televisión salió a ver lo que pasaba y un penal pegó en el palo. Entonces un grupo de niños entre 8 y 13 años más menos se acercaron rapidamente al lugar de los hechos.
Yo fui a buscar a mis amigos a la plaza y me traje a dos quiltros. El pobre perro que se pegó estaba todo lerdo y lloraba con la graganta apretada. El gato salió corriendo cuando llegamos nosotros y los niños ya estaban ahí. Uno de los cabros llamó a su papi, para que viera lo que acontecía, pero este dormía la siesta.
El más mayor de los chiquillos motivo a los demás a seguir con el partido, pero le fue imposible: El gato volvió en gloria y majestad y ahora eramos siete los perros que ladrábamos insostenidamente al maldito felino.
Se despertó el papi, la señora aburrida se acercó un poco más y el vendedor de cigarros y pan apareció en escena. Los niños también gritaban y los tres adultos presentes tenían la necesidad de comentar la situación: "Ya po, cállense", dijo el padre y la señora le respondió: "Uy, como gritan estos perros, oiga. Todos los santos días es la misma cuestión."
El vendedor se quedó callado, mientras el hijo del papá se acercó exclamando: "Cacha papi, ese perro es de color raro," haciendo alusión a mi.
"Oye si, que raro. Es un perro rosado." ¡Ahí está! Mi súper sobrenombre. Cada vez que me aparezco por ese barrio, me llaman el perro rosado. De lo más creativo que les he escuchado a los humanos el último tiempo.

viernes, 10 de abril de 2009

Dios no es divino

Hoy día es viernes y se come pescado. Pero eso no es impedimento para que yo, en un computador que no es mio, suba un cuento bien relacionado con enviados de dioses y cosas por el estilo. Que les vaya bien::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Le pegaron una patada dentro del área, así que foul penal cobró el árbitro. Él tomó la pelota, la puso en la marca, tomó vuelo, corrió hacia el balón, le dió un puntapié y no hizo el gol. Dios por lástima retrocedió el tiempo y le dió una nueva oportunidad: él dejó la pelota en el punto penal, caminó hacia atrás, corrió hacia el balón, le dió un chute y éste pegó en el palo. El futbolista se lamentaba, casi que llorando. Dios no podía creer lo sucedido. Le preguntó a sus asistentes si era posible volver el tiempo unos minutos más atrás, para que se ejecute la falta una vez más. Luego de cuchicheos le dijeron que sí. Obviamente nadie en la tierra se daba cuenta que Dios estaba haciendo trampa, entonces para el ejecutador del penal era la primera vez.
Me preguntan por A, B, C ó D en la última pregunta de la prueba. Me soplan que es la B y eso respondo.
Me preguntan por A, B, C ó D en la última pregunta de la prueba. Miro para el lado y no encuentro solución. La respondo al azar y marco la C. Me levanto del asiento y le entrego la prueba a la profesora.
Me preguntan por A,B,C ó D en la última pregunta de la prueba. No sé la respuesta, pero me tinca que es la A. La marco y le entrego la prueba a la profesora.
Después me entregaron la nota, me saqué un 3,8 y la última pregunta sufrió una corrección y estaba buena con la alternativa C ó D. No sé por qué marque la A.
Después de una reunión entre consejeros y magistrados, se decidió destituir a Dios de su cargo por ocupar poderes exclusivos de su empleo en cosa de poca importancia y con esto pasar a llevar a los demás seres vivos en su normal funcionamiento. Ante esto Dios dijo: "Pido las disculpas del caso, no quise jugar con la vida de nadie. Errar es divino, perdonar es humano".

sábado, 4 de abril de 2009

El tragamonedas

Ya se lo que quiero: una foto de carné nueva, porque no me gusta mi pelo largo de futbolista-sub14-personaltrainer. Así que la cambiaré luego. Les dejo un mini cuento, quizás no tan mini, pero ya:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Día a día lo miraba mezclando pena y rechazo. No era a próposito, sólo era inconsciente. Él me devolvía la mirada, pero no era para mirarme, sino para que yo sintiera lo que el vivía. Hizo sonar su vaso, para que me diera cuenta que me pedía dinero, pero lo eludí con la vista.
Una tarde le dejé cincuenta pesos, para no sentirme mal, pero me sentí peor. Todos los días venideros le tuve que dejar otra moneda de cincuenta, antes de que me atacara por la espalda o por la conciencia. De otra cosa me di cuenta: Nunca vi otra moneda de cincuenta en su vasito, ¿acaso se extinguieron?
La pregunta me rebotó todo el día en el cerebro, entonces un día lo seguí, para matar la curiosidad. Detrás de todos los edificios, donde siempre estaba oscuro, tomaba la moneda y se la echaba a la boca. Se atragantaba y la botaba. La volvía a ingerir y se calmaba. Después de un grito desgarrador se sentía satisfecho. Le daba de comer.

sábado, 28 de marzo de 2009

Quería ser menor

Hola. Intentaré subir más de dos entradas por mes para que a fin de año llegue al promedio de 30 entradas por año. Está de más decirles que lean esto. Entonces no se los voy a decir: ...
Sin más explicaciones ni coincidencias, les dejo un cuento::::::::::::::::::::

-Súbase los pantalones, mijito.
-Usted no me manda.
-¡¿Cómo que no?!, soy su profesora y tiene que obedecer.
-No quiero.
-Valentín, no me obligue a llamar a la mamá.
-La obligo po (casi llorando, también se baja los calzoncillos).
-Uy, ahí si que estamos mal, vamos a llamar al tiro a la mamá (toma el teléfono y hace que marca algún número).
-¡No quiero, no quiero!
Corrió bien rápido, pero no pudo avanzar mucho, ya que se tropezó con sus propias ropas que le impedían hacer un buen movimiento de pies. Al caer, explotó en llanto.
-Ay Valentín, ya está llorando de nuevo. Yo le dije que era mala idea.
-Cállese.
-Ya, bueno, le voy a hacer caso. Usted se va a quedar ahí tirado y yo no voy a hacer nada.
Luego llegó la madre del niño, enojada con la situación, pero claramente no se le podía gritar más a Valentín, porque eso solo empeoraría la situación.
Una vez en la casa, la conversación era inevitable:
-Pucha Valentín, ¿Por qué te sacaste la ropa delante de la profesora? ya es tercera vez.
-Es que yo soy un niño.
-Sí se, pero los niños no andan desnudándose por ahí.
-Es que yo le estaba mostrando a la profesora que yo soy un niño.
-¿Y por qué? ¿Ella cree que tú no eres un niño?
-Yo creo que no, porque siempre me trata de usted. Yo trato así solo a los mayores.
Después comieron arroz con huevo y se fueron a dormir.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Cabeza dura

Esto que les voy a poner ahora (:O) más que un cuento es un suceso. Una cosa que seguramente pasó una vez, pero lamentablemente no lo presencié. Eso no más::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

De una mezcla de tierra, polvo, minerales, viento y tiempo nació una vez una piedra. Más bien era una piedrecilla, que se podía meter en algún zapato o atascar en una chala. Pero eso no pasó, sólo fue juntando más ingredientes y agrandando su masa.
Luego de una lluvia, sintió la necesidad de darse vuelta, para que su parte posterior pudiera secarse con el sol, ya que estaba húmeda por el diluvio. Pero desafortunadamente esto no pasó y muchas hormigas (3 ó 4) hicieron de esta piedra su hogar.
Todavía no era una piedra consolidada, ni mucho menos una roca, pero por lo menos ya se sentía útil: Era el hogar de algunos animales. No había créditos ni subvenciones para ella, pero aun así se sentía alegre de su pasar humanitario y de su amalgama ordinaria que ya le daba existencia terrenal. El paisaje en el que se encontraba le daba algunos puntos de comparación: Algunas rocas parecían haberse adueñado de aquel sitio, cambiando de color según gustaban y ya casi siendo parte de la superficie del lugar. Un día se las llevaron unos señores de camisa cuadriculada y la piedra quedó como una de las m´s experimentadas del lugar.
Un gris liso ya era su color propio, exceptuando un poco de barro en su trasero.
De pronto vino un niño y la pateó muy lejos.