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lunes, 19 de septiembre de 2011

Lunes versus lunes

Me hago el primaveral::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Era una típica situación veraniega, en donde una pareja joven se reencontraría después de un findesemana fuera de la ciudad por parte de la polola y el día lunes se juntarían a ver una película. El muchacho, intentando hacerse el interesante hacia la chiquilla, le propone ver ese film porque el argumento está bueno, porque muestra la realidad de la clase media-baja de Bulgaria y que ganó algún premio en algún festival no tan reconocido a nivel mundial. Además, esta película "no es la película clásica en donde el protegonista vive una vida normal, le pasa algo extraordinario, deja su vida normal de lado, luego se da cuenta que la vida normal era mejor que la que tenía antes y sus viejos amigos nerds lo salvan". Su novia le responde "ya bueno", sabiendo ella que todo es una excusa para reunirse nuevamente y entretenerse, bersarse, sacarse la ropa y tener algo bien parecido al sexo. Después tomarán once y se juntarán con amigos por la noche. A ella le gusta que a él le gusten las películas tipo cine-arte-europeo-que-no-desperdician-la-plata, pero le molesta que él lo demuestre mucho, que él le coquetée mostrándole-diciéndole lo bacán que son las cosas no producidas por el capitalismo occidental, propio de las películas hollywoodense o la ropa de mall. Ella sabe lo que él piensa, pero ya no queire escucharlo más y lo quiere ver actuar. Por eso, a ella le apasiona que tanto bla bla que se gastó por el teléfono el fin de semana por fin se viera plasmado en acciones concretas carnales, en comer pan con palta y en que le quede muy dulce el té.
"¿y tú ya viste la película?" "no, tenía ganas de verla, pero me aguanté pa verla contigo po". Así, se acomodan en la cama y le ponen play al dvd. Después de los primeros 15 minutos, la película muestra cómo se viene la mano: planos largos, días nublados, gente abrigada con ropas oscuras y barro, y ños diálogos hacen referencia a figuras búlgaras como Hristo Stoichkov y Todor Zhivkov.
La historia se va desarrollando, mientras la polola busca la boca de su pololo para comenzar el pololeo. Lamentablemente para ella, la película era bastante buena, y él quiere seguir viéndola. Le hace el quite. Diez minutos más tarde ella insiste y él mantiene su postura de ver la televisión. Ella se va al computador, revisa mails y chatea. Termina la película y se van a la cocina a preparse once. Como advertí antes, se preparan panes con palta y ponen a calentar agua. "¿Por qué no viste la película entera?" pregunta él. "Porque te poní gil" "Pero si estaba buena y no quería perder el hilo, no teníai pa que interrumpirme" "¿pa qué queríai ver la película conmigo, si viéndola solo nadie te hace perder el hilo?".
Se terminó de tomar el té azucarado y el silencio largo se acabó con un cambio de tema natural pero desagradable. Se pusieron a hablar de qué iban a hacer después y de quién era Hristo Stoichkov. "¿Jugaba solo o acompañado?" -en referencia a Stoichkov, jugador de fútbol búlgaro-. "acompañado po" "¿y sus compañeros le hacían perder el hilo?". Después de pensar un rato, respondió: "No. Si no, no hubiera llegado a ser lo que fue". "No te hagai el lindo ahora" "No me hago, soy lindo" Inevitablemente la muchacha sonrió y se pusieron a pololear de nuevo.

viernes, 18 de febrero de 2011

sangre, pixeles y monofónico

Mientras más sudo, parece ser que mejor me va escribiendo. Esta es la tercera entrada de febrero, quizás la última entrada de unas vacaciones bien santiaguinas:::::::::::::::::::::

Luego del llamado a comer, el que informa que el almuerzo ya está preparado, el niño de la familia dejó el tetris en pausa tirado en su pieza y se apresuró en acomodarse en su puesto tradicional de la mesa. Al ser domingo, sus dos papás se encontraban en casa a esa hora de principio de la trade (yo diría que eran las dos y cuarto pm) y también está su hermano mayor, con nuevo par de zapatillas. Los papás le preguntaban si estaban buenas las nuevas zapatillas y el muchacho mayor no quería dar mucha información, por eso respondía sólo con monosílabos.
Mientras se desarrollaba la comida en la cocina, el tetris tirado se proponía custionarse sobre la relación que él tenía con el niño, que era su dueño. El niño ocupaba al tetris para divertirse, para jugar. Y el tetris ocupaba al niño para existir, porque si el niño no lo ocupa, el tetris no existe. Y el tetris se preguntaba cómo sería si se invirtieran los papeles. ¿Cómo él podría jugar con el niño? El tetris fue recordando y recopilando sus gustos, para ver si el niño podía satisfacer sus deseos. De esta manera, el juguete hizo un recuento: 1.- Al tetris le gusta ver sangre, pero no le gusta ver sufrir. 2.- La gusta jugar beisbol (claramente no está hecho en Chile este juguete). 3.- nada más.
Jugar beisbol es muy difícil, ya que el tetris no tiene manos ni pies. Por lo tanto, la opción que queda es ver sangre, pero no ver sufrir. Para esto tiene que conseguirse anestesia para que al niño no le duela cuando le corte la cara. Luego le da unos remedios para una buena cicatrización y listo.
El niño termina de comer y la mamá le ordena que se lave los dientes porque van a ir a pasear al mall y que lleve un polerón, porque a la tarde se entume. El niño luego de lavarse los dientes entra a su pieza a tomar un polerón y en esta lo está esperando el tetris. El niño ingresa a su habitación, abre el closet para tomar un polerón, se da vuelta y ahí está el tetris. El niño se agacha, lo recoge y lo deja arriba del escritorio. Luego acompaña a su familia al mall.