A mi no me calla ni una depresión endógena, ni una película de japoneses suicidas ni unas idas al baño más largas de lo esperadas. Sí sé que me demoré más de un mes en volver a las escrituras blogísticas, pero no me peguén, sólo tuve un bajón creativo que no se debe a ni a dorgas ni a mucho café en las semanas de pruebas. Me hecho la culpa a mi mismo y si le quieren decir "bu!" a alguien, díganselo al álvaro.
Ahora viene un cuento, (por fin) un cuento estilo bibley::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
A la hora de almuerzo todos tenían que ir al cacino a recibir su porción de comida, que por ser martes, constaba de un cerrito de puré y un pedazo de carne que tenía jugo y también tenía dos trocitos (así bien chiquititos) de zanahoria. El Fred y el Tomás se aburrieron hace buen rato de la rutina, se aburrieron del puré y de que todos sus compañeros sean iguales a ellos.
Se sentaron los en una mesa, los dos juntos y sin nadie más, aunque en la mesa había espacio para seis personas, con contenedor de vasos plásticos personalizados. A Fred se le ocurrió preguntarle al Tomi cómo estaba su hijo enfermo, pero antes de hacer la pregunta apareció el Fito y preguntó si se podía sentar en la misma mesa en donde estaban sentados. Ferd y Tomás se miraron, se levantaron las cejas, Fred cerró los ojos y Tomás onduló una sonrisita: "Siéntese no más amigo". Los tres se acomodaron, hicieron sonar sus sillas y empezaron a comerse la comida martesiana.
Fred estaba sentado al frente del Fito y al lado del Fito estaba el Tomi. Luego de unos minutos, Fred se preparaba para preguntarle a Tomás sobre su hijo, cuando se dio cuenta de que el Fito, en su mano derecha, tenía seis dedos. "Oye, ¿Qué onda?, tení seis deos en la mano". "Si po" respondió el Fito. "¿Y por qué? si todos tenemos cinco deos nomás po" Preguntó asombrado Fred.
Fito venía de otro planeta, es decir es extraterrestre. Todos los días salía de su casa a cosechar zapallos, que era el único fruto que se daba todo el año en su planeta y por ende era lo único que allá se comía. En un extracto de entrevista que se lo hizo a un chivuriano (del planeta Chivu), él contó que "Nosotros no estamos ni ahí con la producción en serie, con los abonos y cuestiones que interfieren el natural crecimiento de las cosas. Nosotros cosechamos lo que el planeta da sin ayuda de nosotros los chivurianos, entonces le hacemos al zapallo no más"
La comida era lo más chifirufa que había encontrado Fito en este planeta, así que la disfrutaba al máximo. Pero la carne con puré tenía una consistencia muy seca, como arena movediza, plasticina derretida, que no le gustaba. Entonces para pasar el mal rato, se sentó en la misma mesa que algunos humanos estaban ocupando, para hacer vida social.
"Porque nací en otro planeta, en uno que se llama Chivu" respondió el Fito. Tomás sabía que tenía que hacerle más preguntas al extraterrestre, sabía que la situación que se vivía en ese momento no era normal. Él pensaba: "Aquí estamos con Tomás, el hombre que conversó por primera vez con el extraterrestre y que ahora es su amigo personal. Cuéntanos Tomás, ¿Qué fue lo primero que le preguntaste?"
Algo le tenía que preguntar, no se le ocurría nada, pero antes que lo hiciera su compañero, él se adelantó: "¿Entonces no tení deo de al medio? ¿No podí hacer así?" y le mostró aquel gesto que se hace con la mano, agachando los dedos y transformandola en un puño, pero dejando en alto únicamente el dedo del medio. "No, no puedo".
Fred no quería ser menos, y se le ocurrió una pregunta súper dúper: "¿Y podí hacer el signo de la paz?" "Mmm, no puedo, me sale diferente" Al momento de responder la pregunta, todas las personas que estaban en el cacino, comiendo en las otras mesas, miraron hacia Fred, queriendo saber quién era el anti-pacifista.
Por más que dijiera 'paz y amor para todos' estaba condenado a enfrentar una situación bélica acá en la tierra.
miércoles 11 de noviembre de 2009
lunes 5 de octubre de 2009
jueves 17 de septiembre de 2009
haciéndome como que soy
debería estar comiendo helado o en alguna fonda. Pero por fortuna de ustedes estoy frente a mi computador (que está harto viejo te diré) y escribiré un cuento, para que lo lean. Si no lo leen, no me culpen de sus malestares estomacales::::::
Todos los martes voy feliz a comprar un nuevo comic, que se lee en pocos minutos, pero su historia me atrapó y me es inevitable desesperarme si no consigo el próximo número, que independiente de su valor monetario, siempre me deja satisfecho, pero con ganas de saber que sigue. "-Marta, uno de los dos debe quedar en el camino. Túnez está plagada de mosquitos antirradiación y deben ser eliminados, antes de que extingan a los jaguares precolombinos. Tú quédate aquí, ayudando a Billy. Te necesita" "-Está bien Kevin. Te extrañaré, muack." Continuará...
Cada vez quedo más dependiente de la historia, sé que es algo enfermizo, pero está muy buena y no puedo dejar de consumirla.
El viernes salí a carretear con mis amigos y nos quedamos en la casa de uno de ellos, conversando de la vida y escuchando música que no me gusta tanto. Quedé sorprendido del desinterés que mostré a los temas que se conversaban; desde las notas que sacaban en las pruebas hasta amores y desventuras sexuales. Nada me importaba, ¡¿Cómo podía ser que no hablaran de Marta, de su relación con Kevin y su afear con el presidente Williams?! No los comprendía realmente. Tuve que esperar hasta las 4 de la mañana ese aburrimiento, cosas tan mundanas, reales y fomes. A esa hora recién se fue Carlos, que con mucha buena onda me dejó en mi casa. "¿Estai raro?" me preguntó. "Sí, es que me duele un poco la cabeza (mentira) pero ya se me va a pasar". Mentí porque es extraño que alguien esté tan comprometido con una novela. Podría pensar que soy rarito. Soy normal y no le quiero dar exlplicaciones a la gente de mi actuar diferente.
Por fin es martes, llego rápido a la tienda de comics y compro el número 56 de "En El Mundo Del Futuro" La portada de la revista me pareció algo extraña, ya que tenía un solo dibujo chico y de ningún personaje conocido hasta ahora. Abrí la historieta rápidamente y me encuentro que tiene todas las páginas en blanco "tú escribes esta parte de la historia". No pude creerlo. El miércoles me quedé todo el día acostado y el jueves mandé 38 cartas alegando contra el editor, escritor, dibujante o cualquier persona del staf, ya que esta situación no puede ser. Por algo pago más de mil pesos todas las semanas, para que me muestren una historia, o sino me invento yo mi propia novela y sería autosuficiente.
Vi teleseries toda la semana para engañar mis ganas de consumir ficción y poder sobrevivir hasta el martes, aunque no sabía lo que pasaría. Puede que de nuevo me encuentre con unos papeles en blanco, puede que se acabó la historia ¿Hubo paro de guionistas como en hollywood?
Aguanté la semana y llegué a la tienda. Compré la hisotrieta, me temblaban las manos antes de sacar la revista de su envoltorio. La leí en diez minutos y quedé impactado.Habían frases que no me hacían sentido con nada. Como esta: "Luego de que Billy volviera del infierno, los hombres reptiles, junto con los guardabosques, se unieron para lograr la independencia de Chipre, que estaba en manos del ejército aleonado" ¡¿En qué momento pasó todo eso?! ¿Por qué Billy se fue al infierno? ¿Para qué el ejército aleonado quería conquistar Chipre, si ya tenía todo américa central y el caribe?
No pude controlar mi enojo, estaba realmente enfadado con "En El Mundo Del Futuro". Me subí a mi automóvil, prendí el motor y me fui con velocidad a mi casa. Tocando la bocina cada treinta segundos, como nunca estaba fuera de mi, la rabia hacia el comic era demasiada. En un acto incomprensible, repentinamente doblé hacia la derercha y choqué con un paradero de locomoción colectiva, lléndome a negro inmediatamente.
Diez horas después abrí mis ojos y supe que estaba en un hospital. Por suerte no me pasó nada grave, pero el médico me obligo a hacerme varios exámenes, para saber por qué colisioné de esa forma. Si no presentaba ninguna anormalidad, simplemente me quitarían mi licencia de conducir y no podría manejar por un tiempo. Yo podía decir que estaba muy triste porque mi historieta me había defraudado, pero eso traía muchos problemas: mis amigos pensarán que soy nerd y mi familia creerá que tengo algún problema mental, sino no se explicaría este fanatismo por la novela. Pero no puedo bajar el estatus de jóven que saca buenas notas en el colegio y que se a relacionado amorosamente con chiquillas bonitas.
Se me ocurrió un plan: Niego al doctor cualquier probelma existente, voy a la farmacia y compro remedios antidepresivos y los dejo no tan escondidos debajo de la cama, así como que los estuviera escondiendo. Luego la enfermera entra a la habitación donde estoy mientras yo me quedo en el baño. Ella verá los remedios y le avisará al médico y resolverán el misterio: Yo era depresivo y me intenté hacer daño chocando el auto contra el paradero.
Todos los martes voy feliz a comprar un nuevo comic, que se lee en pocos minutos, pero su historia me atrapó y me es inevitable desesperarme si no consigo el próximo número, que independiente de su valor monetario, siempre me deja satisfecho, pero con ganas de saber que sigue. "-Marta, uno de los dos debe quedar en el camino. Túnez está plagada de mosquitos antirradiación y deben ser eliminados, antes de que extingan a los jaguares precolombinos. Tú quédate aquí, ayudando a Billy. Te necesita" "-Está bien Kevin. Te extrañaré, muack." Continuará...
Cada vez quedo más dependiente de la historia, sé que es algo enfermizo, pero está muy buena y no puedo dejar de consumirla.
El viernes salí a carretear con mis amigos y nos quedamos en la casa de uno de ellos, conversando de la vida y escuchando música que no me gusta tanto. Quedé sorprendido del desinterés que mostré a los temas que se conversaban; desde las notas que sacaban en las pruebas hasta amores y desventuras sexuales. Nada me importaba, ¡¿Cómo podía ser que no hablaran de Marta, de su relación con Kevin y su afear con el presidente Williams?! No los comprendía realmente. Tuve que esperar hasta las 4 de la mañana ese aburrimiento, cosas tan mundanas, reales y fomes. A esa hora recién se fue Carlos, que con mucha buena onda me dejó en mi casa. "¿Estai raro?" me preguntó. "Sí, es que me duele un poco la cabeza (mentira) pero ya se me va a pasar". Mentí porque es extraño que alguien esté tan comprometido con una novela. Podría pensar que soy rarito. Soy normal y no le quiero dar exlplicaciones a la gente de mi actuar diferente.
Por fin es martes, llego rápido a la tienda de comics y compro el número 56 de "En El Mundo Del Futuro" La portada de la revista me pareció algo extraña, ya que tenía un solo dibujo chico y de ningún personaje conocido hasta ahora. Abrí la historieta rápidamente y me encuentro que tiene todas las páginas en blanco "tú escribes esta parte de la historia". No pude creerlo. El miércoles me quedé todo el día acostado y el jueves mandé 38 cartas alegando contra el editor, escritor, dibujante o cualquier persona del staf, ya que esta situación no puede ser. Por algo pago más de mil pesos todas las semanas, para que me muestren una historia, o sino me invento yo mi propia novela y sería autosuficiente.
Vi teleseries toda la semana para engañar mis ganas de consumir ficción y poder sobrevivir hasta el martes, aunque no sabía lo que pasaría. Puede que de nuevo me encuentre con unos papeles en blanco, puede que se acabó la historia ¿Hubo paro de guionistas como en hollywood?
Aguanté la semana y llegué a la tienda. Compré la hisotrieta, me temblaban las manos antes de sacar la revista de su envoltorio. La leí en diez minutos y quedé impactado.Habían frases que no me hacían sentido con nada. Como esta: "Luego de que Billy volviera del infierno, los hombres reptiles, junto con los guardabosques, se unieron para lograr la independencia de Chipre, que estaba en manos del ejército aleonado" ¡¿En qué momento pasó todo eso?! ¿Por qué Billy se fue al infierno? ¿Para qué el ejército aleonado quería conquistar Chipre, si ya tenía todo américa central y el caribe?
No pude controlar mi enojo, estaba realmente enfadado con "En El Mundo Del Futuro". Me subí a mi automóvil, prendí el motor y me fui con velocidad a mi casa. Tocando la bocina cada treinta segundos, como nunca estaba fuera de mi, la rabia hacia el comic era demasiada. En un acto incomprensible, repentinamente doblé hacia la derercha y choqué con un paradero de locomoción colectiva, lléndome a negro inmediatamente.
Diez horas después abrí mis ojos y supe que estaba en un hospital. Por suerte no me pasó nada grave, pero el médico me obligo a hacerme varios exámenes, para saber por qué colisioné de esa forma. Si no presentaba ninguna anormalidad, simplemente me quitarían mi licencia de conducir y no podría manejar por un tiempo. Yo podía decir que estaba muy triste porque mi historieta me había defraudado, pero eso traía muchos problemas: mis amigos pensarán que soy nerd y mi familia creerá que tengo algún problema mental, sino no se explicaría este fanatismo por la novela. Pero no puedo bajar el estatus de jóven que saca buenas notas en el colegio y que se a relacionado amorosamente con chiquillas bonitas.
Se me ocurrió un plan: Niego al doctor cualquier probelma existente, voy a la farmacia y compro remedios antidepresivos y los dejo no tan escondidos debajo de la cama, así como que los estuviera escondiendo. Luego la enfermera entra a la habitación donde estoy mientras yo me quedo en el baño. Ella verá los remedios y le avisará al médico y resolverán el misterio: Yo era depresivo y me intenté hacer daño chocando el auto contra el paradero.
lunes 7 de septiembre de 2009
"Los lápiz bic se usan para escribir, no para rebobinar"
¿Qué es una personificación? Es un relato de algo que no es un ser humano, pero se hace pasar por uno de nosotros y nos cuenta sucesos de su vida. Si a ustedes les gustan las personas reales y cosas que pasan en la "vida real", pongan algún canal de la tele abierta a las 22:00. Si no les gusta tampoco, quedense con lo menos malo.
Un casete de los Beatles nos cuenta su experiencia:::::::::::::::::::::::::::
"¿Qué te apuesto que los lolos no saben para qué sirvo? Si ahora la llevan los emepetrés, los ipods -en los que cabe toda la discografía de los beatles, y eso que es harta- y en menor medida los CDs. Es por esto que estoy en retirada del mercado, me venden encima de un paño en el espacio público y cuesto menos de la mitad que antes. Pero eso no me preocupa. El problema aquí es que no tengo como ser escuchado: ya no se venden personal stereos, los equipos de música no vienen con la opción TAPE y los lápiz bic se usan para escribir, no para rebobinar... (con lágrimas en los ojos) ¡John Lennon!, no puedo creer lo popular que fui, lo agradable que fue mi existencia en tantas familias, donde mi perfección musical alegraba, en contraste con lo duro que puede llegar a ser la vida. Llegaban casetes de David Bowie, Michael Jackson, Metallica y Soda Stereo, se escuchaban un tiempo y luego yo volvía al reproductor. No tenía competencia, aunque a finales de los 80`s y principios de los 90´s salieron bandas competitivas que podían amargar mi inalterable reproducción. Luego de varios años rodando cintas y cambiando de lado -debería haber tenido un lado C, seguro que Paul inventaba más canciones para sacarme un tercer lado- el sonido no era el mismo. Por los parlantes se mostraban los años que llevaba en la actividad -más de diez- representado por un sonido rasposo que se escuchaba en el fondo, desde Come Together hasta The end. Pero aun así mi popularidad era inalcanzable: R.E.M., Luis Miguel y Paralamas do Sucesso no alcanzaron a ser lo suficientemente populares para olvidarme. Pareciera que no importaba cuantos casetes se compraran o cuantos músicos aparecieran, alguien llevaba mi humanidad a una radio y apretaba play.
Eso no era para siempre: Llegó el CD. Pero eso no significó nada, seguían escuchándome, sólo que ahora Luismi venía en calidad mejorada. Hasta que un 25 de diciembre, el regalo maldito: el CD de Abbey Road.
Me fui directo a la caja, directo al empolvado."
Un casete de los Beatles nos cuenta su experiencia:::::::::::::::::::::::::::
"¿Qué te apuesto que los lolos no saben para qué sirvo? Si ahora la llevan los emepetrés, los ipods -en los que cabe toda la discografía de los beatles, y eso que es harta- y en menor medida los CDs. Es por esto que estoy en retirada del mercado, me venden encima de un paño en el espacio público y cuesto menos de la mitad que antes. Pero eso no me preocupa. El problema aquí es que no tengo como ser escuchado: ya no se venden personal stereos, los equipos de música no vienen con la opción TAPE y los lápiz bic se usan para escribir, no para rebobinar... (con lágrimas en los ojos) ¡John Lennon!, no puedo creer lo popular que fui, lo agradable que fue mi existencia en tantas familias, donde mi perfección musical alegraba, en contraste con lo duro que puede llegar a ser la vida. Llegaban casetes de David Bowie, Michael Jackson, Metallica y Soda Stereo, se escuchaban un tiempo y luego yo volvía al reproductor. No tenía competencia, aunque a finales de los 80`s y principios de los 90´s salieron bandas competitivas que podían amargar mi inalterable reproducción. Luego de varios años rodando cintas y cambiando de lado -debería haber tenido un lado C, seguro que Paul inventaba más canciones para sacarme un tercer lado- el sonido no era el mismo. Por los parlantes se mostraban los años que llevaba en la actividad -más de diez- representado por un sonido rasposo que se escuchaba en el fondo, desde Come Together hasta The end. Pero aun así mi popularidad era inalcanzable: R.E.M., Luis Miguel y Paralamas do Sucesso no alcanzaron a ser lo suficientemente populares para olvidarme. Pareciera que no importaba cuantos casetes se compraran o cuantos músicos aparecieran, alguien llevaba mi humanidad a una radio y apretaba play.
Eso no era para siempre: Llegó el CD. Pero eso no significó nada, seguían escuchándome, sólo que ahora Luismi venía en calidad mejorada. Hasta que un 25 de diciembre, el regalo maldito: el CD de Abbey Road.
Me fui directo a la caja, directo al empolvado."
jueves 27 de agosto de 2009
Culer vs George
En la última entrada del mes de George, alguien entra para robarse la película: Culer, quien tiene muchas anécdotas en su vida que aun no han sido contadas. Esta no es una de ellas. Disfruten, y no toquen el timbre si no están seguros de la dirección::::::::::::::::::

Culer se dedicó a pensar un rato después de tomar la once. Y se dió cuenta de que no tenía enemigos puntuales, no habían doctores desquiciados ni ladrones poseídos por algún químico. Todo parecía muy común y se perdía la dinámica típica del súperheroe, que tiene que arriesgar su vida a cada momento y estar a punto de caer al ácido una vez por semana. Por esta situación angustiante salió a caminar a la calle, a ver si podía ayudar a alguien: algún niño que lo molesten en la escuela o alguna señora estresada por no llegar a fin de mes. Solamente encontró un perro, que lo siguió, olfateando sus pies. Era café, con las orejas negras y de porte mediano.
Después de una hora caminando lo invitó a pasar. El perro y Culer pasaban la fría tarde invernal al lado de una estufa y se contaban cuentos de Aghata Ruiz de la Prada, independiente de si ésta haya escrito alguno.
Tres días después, Culer paseando con su nueva máscota, se encontraron con dos perros más, que eran amigos del café y querían ir a pasarla bien a la casa de Culer. Él accedió con gusto, y los tres animales caminaron alegremente al hogar, para pasar un buen rato con pelets y jugo de piña.
Culer se veía a gusto después de estos acontecimientos. Andaba relajado por ahí y ayudaba con más placer a los detectives y sacerdotes, para solucionar los problemas que aquejaba la gente. Y por la tarde jugaba con Café y una pelota e invitaba a los perros del barrio a chutear y morder cosas. En sólo dos semanas ya tenía más de ocho perros viviendo en su hogar, y parecía que mientras más perros eran, mejor se sentía. Fueron el hijo que nunca tuvo, el gato que no supo cuidar o las plantas que olvidó regar. Todos estaban encarnados en esos perros que hacían que su casa se llenara de vida.
Un diario tituló: "DESAPARECIERON PERROS DE UN BARRIO DE LA CAPITAL" "se investiga posible matanza de fuerzas policiales para evitar contagio de caca maligna".
Culer sabía lo que pasaba y fue a corroborar la información al periódico que malinformó lo sucedido. Al salir de su casa se encontró con un perro que escarbaba entre la basura para encontrar comida. El pobre estaba en los huesos. Culer le enseñó el camino a su casa, para que entrara en ella y solucionara sus problemas, pero George se negó. Sí, el perro hambriento era George, el perro rosado, que se quedó sin amigos luego que Culer los trasladara todos a su casa. George pensaba: "Que me voy a estar dejando domesticar por una custión que ni siquiera es humano, con comida mala y caca barrida con palita. La calle es donde yo vivo y estoy bien aquí"
Lamentablemente para George, su ego era más fuerte que su hambre y no cedió al tentador festín de huesos que se realizaba en la casa del frente, donde sus amigos se divertían y Culer volvía de hacer trámites. Antes de entrar a la casa, Culer se sienta al lado del perro rosado y le habla: "¿Qué pasa? ¿Por qué no vienes a comer comida de verdad y no sufrir rompiendo bolsas de basura? Si tus amigos están dentro, deberías estar con ellos ¿Son amigos tuyos, cierto?" George no creía de que la cosa que le hablaba fuera de confianza, pero le quedó en mente el problema de los amigos, dudando de tal clasificación, ya que nunca lo acompañaron en sus andanzas políticas. Luego dedujo que no eran amigos suyos, así que debía mudarse a otros barrios, hacer nuevos amigos y tener una vida de perros real, independiente de alguna domesticación. Quería hacerle saber eso a Culer, pero no encontraba como: "Guau guau guau", dijo, pero parece que no servía. Culer fue a su casa y volvió con comida para George, y se la dejó ahí, para que comiera, pero éste meó dentro del plato y dejó la comida inutilizable "¿Qué diablos te pasa? mal agradecido" dijo Culer, marchándose acto seguido. Después George se fue a otra parte de la ciudad, olvidando a sus "amigos".
Culer meditó un tiempo, se dio cuenta de lo sucedido y pensó: "No pude cambiar su postura. Me ganó".

Culer se dedicó a pensar un rato después de tomar la once. Y se dió cuenta de que no tenía enemigos puntuales, no habían doctores desquiciados ni ladrones poseídos por algún químico. Todo parecía muy común y se perdía la dinámica típica del súperheroe, que tiene que arriesgar su vida a cada momento y estar a punto de caer al ácido una vez por semana. Por esta situación angustiante salió a caminar a la calle, a ver si podía ayudar a alguien: algún niño que lo molesten en la escuela o alguna señora estresada por no llegar a fin de mes. Solamente encontró un perro, que lo siguió, olfateando sus pies. Era café, con las orejas negras y de porte mediano.
Después de una hora caminando lo invitó a pasar. El perro y Culer pasaban la fría tarde invernal al lado de una estufa y se contaban cuentos de Aghata Ruiz de la Prada, independiente de si ésta haya escrito alguno.
Tres días después, Culer paseando con su nueva máscota, se encontraron con dos perros más, que eran amigos del café y querían ir a pasarla bien a la casa de Culer. Él accedió con gusto, y los tres animales caminaron alegremente al hogar, para pasar un buen rato con pelets y jugo de piña.
Culer se veía a gusto después de estos acontecimientos. Andaba relajado por ahí y ayudaba con más placer a los detectives y sacerdotes, para solucionar los problemas que aquejaba la gente. Y por la tarde jugaba con Café y una pelota e invitaba a los perros del barrio a chutear y morder cosas. En sólo dos semanas ya tenía más de ocho perros viviendo en su hogar, y parecía que mientras más perros eran, mejor se sentía. Fueron el hijo que nunca tuvo, el gato que no supo cuidar o las plantas que olvidó regar. Todos estaban encarnados en esos perros que hacían que su casa se llenara de vida.
Un diario tituló: "DESAPARECIERON PERROS DE UN BARRIO DE LA CAPITAL" "se investiga posible matanza de fuerzas policiales para evitar contagio de caca maligna".
Culer sabía lo que pasaba y fue a corroborar la información al periódico que malinformó lo sucedido. Al salir de su casa se encontró con un perro que escarbaba entre la basura para encontrar comida. El pobre estaba en los huesos. Culer le enseñó el camino a su casa, para que entrara en ella y solucionara sus problemas, pero George se negó. Sí, el perro hambriento era George, el perro rosado, que se quedó sin amigos luego que Culer los trasladara todos a su casa. George pensaba: "Que me voy a estar dejando domesticar por una custión que ni siquiera es humano, con comida mala y caca barrida con palita. La calle es donde yo vivo y estoy bien aquí"
Lamentablemente para George, su ego era más fuerte que su hambre y no cedió al tentador festín de huesos que se realizaba en la casa del frente, donde sus amigos se divertían y Culer volvía de hacer trámites. Antes de entrar a la casa, Culer se sienta al lado del perro rosado y le habla: "¿Qué pasa? ¿Por qué no vienes a comer comida de verdad y no sufrir rompiendo bolsas de basura? Si tus amigos están dentro, deberías estar con ellos ¿Son amigos tuyos, cierto?" George no creía de que la cosa que le hablaba fuera de confianza, pero le quedó en mente el problema de los amigos, dudando de tal clasificación, ya que nunca lo acompañaron en sus andanzas políticas. Luego dedujo que no eran amigos suyos, así que debía mudarse a otros barrios, hacer nuevos amigos y tener una vida de perros real, independiente de alguna domesticación. Quería hacerle saber eso a Culer, pero no encontraba como: "Guau guau guau", dijo, pero parece que no servía. Culer fue a su casa y volvió con comida para George, y se la dejó ahí, para que comiera, pero éste meó dentro del plato y dejó la comida inutilizable "¿Qué diablos te pasa? mal agradecido" dijo Culer, marchándose acto seguido. Después George se fue a otra parte de la ciudad, olvidando a sus "amigos".
Culer meditó un tiempo, se dio cuenta de lo sucedido y pensó: "No pude cambiar su postura. Me ganó".
lunes 17 de agosto de 2009
Un guau con más fuerza
Seguimos con la continuidad del mes de George. Esto va para hoy, un nuevo enigmaen la vida de un perro, que cada día y cada noche, es igual de rosado:::::::::::::::
Luego de llorarle al señor que cuida autos, me tiró unos diarios y con eso pude abrigarme y mantener el calor que escasea en los tiempos invierno-primavera. Me tiendo bajo una banca y el hombre amable me tira los diarios encima, siendo de gran ayuda para mi, que con el tiempo el pelo rosado (casi morado por la suciedad) pierde se habilidad abrigadora. Es difícil lograr el sueño; el frío y las bocinas con olor a alcohol no dejan concentrarse. Para eso existe contar ovejas o, en su defecto, leer el diario-frasada. Entre lo que encuentro, aparece la dificultad en la economía, disputas políticas, en fútbol Chile gana, empata o pierde, según por donde se lo mire y las modelos no saben si posar junto a un auto o un grifo. Y entre copuchas y opiniones bien menudas, aparece una noticia que llama la atención: "Perro pitbull es sacrificado por atacar a dueña de casa".
Antes de decir algo inapropiado, investigo sobre lo sucedido. Me levanto apresurado de mi "cama", se me quita el sueño y pienso que hay que hacer algo. Primero: ¿Qué es sacrificar? Tiene varias definiciones, pero la que me parece más acorde con lo sucedido es: "Poner a alguien o algo en algún riesgo o trabajo, abandonarlo a muerte, destrucción o daño, en provecho de un fin o interés que se estima de mayor importancia"
Me pareció injusto. ¿Es más importante la vida de un perro o una mordedura? Yo no atacaría a un humano por nada, al menos que esté enfermo (alias rabia) o que el humano me moleste y me saque de quicio. Ahí el ataque tendría una explicación racional. Y no habría excusa para matarme o para hacerme algún daño, ya que el daño hacia mi ya está hecho, cuando me molestaron con anterioridad. Ahora si quieren que el pitbull no les muerda nunca más, aléjenlo de su casa, llévenlo a un campo, a un lugar más sano para él, ya que no todos son mandados a hacer para la ciudad y no es culpa de ellos nacer musculosos y achorados y que humanos temerosos los ocupen para que los protejan.
Leyendo con más atención la noticia, me entero que al perro se le iba a dar murte por eutanasia, mañana por la mañana, en la vetarinaria del barrio. Antes de intentar llegar al lugar del futuro crimen, me doy cuenta que el periódico era del martes de la semana pasada. No pude hacer nada y no pude dormir nada.
Luego de llorarle al señor que cuida autos, me tiró unos diarios y con eso pude abrigarme y mantener el calor que escasea en los tiempos invierno-primavera. Me tiendo bajo una banca y el hombre amable me tira los diarios encima, siendo de gran ayuda para mi, que con el tiempo el pelo rosado (casi morado por la suciedad) pierde se habilidad abrigadora. Es difícil lograr el sueño; el frío y las bocinas con olor a alcohol no dejan concentrarse. Para eso existe contar ovejas o, en su defecto, leer el diario-frasada. Entre lo que encuentro, aparece la dificultad en la economía, disputas políticas, en fútbol Chile gana, empata o pierde, según por donde se lo mire y las modelos no saben si posar junto a un auto o un grifo. Y entre copuchas y opiniones bien menudas, aparece una noticia que llama la atención: "Perro pitbull es sacrificado por atacar a dueña de casa".
Antes de decir algo inapropiado, investigo sobre lo sucedido. Me levanto apresurado de mi "cama", se me quita el sueño y pienso que hay que hacer algo. Primero: ¿Qué es sacrificar? Tiene varias definiciones, pero la que me parece más acorde con lo sucedido es: "Poner a alguien o algo en algún riesgo o trabajo, abandonarlo a muerte, destrucción o daño, en provecho de un fin o interés que se estima de mayor importancia"
Me pareció injusto. ¿Es más importante la vida de un perro o una mordedura? Yo no atacaría a un humano por nada, al menos que esté enfermo (alias rabia) o que el humano me moleste y me saque de quicio. Ahí el ataque tendría una explicación racional. Y no habría excusa para matarme o para hacerme algún daño, ya que el daño hacia mi ya está hecho, cuando me molestaron con anterioridad. Ahora si quieren que el pitbull no les muerda nunca más, aléjenlo de su casa, llévenlo a un campo, a un lugar más sano para él, ya que no todos son mandados a hacer para la ciudad y no es culpa de ellos nacer musculosos y achorados y que humanos temerosos los ocupen para que los protejan.
Leyendo con más atención la noticia, me entero que al perro se le iba a dar murte por eutanasia, mañana por la mañana, en la vetarinaria del barrio. Antes de intentar llegar al lugar del futuro crimen, me doy cuenta que el periódico era del martes de la semana pasada. No pude hacer nada y no pude dormir nada.
jueves 6 de agosto de 2009
Reportaje de George el perro rosado sobre un evento que nunca fue publicado en una revista
escrito por George, enviado especial.
Primero me llega la invitación a la casa y después la leo: "Hola GEORGE, usted ha sido invitado para participar en la XVII conferencia de perros exitosos para perros no tan exitosos..." La nota decía más cosas, incluso tenía una firma, pero no me interesó lo demás, sólo fui y hablé.
Una vez allá, me di cuenta que la importancia del evento estaba a la par de los premios TV grama, ya que los invitados a la conferencia sobrepasaron mis expectativas: Beethoven (el de la película Beethoven 4 y 5 solamente), Under dog, Cachupín, Cachupín 2, Cachupín 3, la tataranieta de Laica no reconocida, Droopy, Huckleberry Hound, un perro zorrón y el perro Hush Pupies entre otros. El tema más hablado fue la discriminación que sufren muchos perros al no ser de una raza establecida (alias quiltros), porque los humanos nos metieron esas cosas en la cabeza. Si ellos encuentran que los más lindos son los quiltros, a todos nos gustaría ser así. Y además como dependemos del hombre, tenemos que acomodarnos a los que ellos nos pidan. Nos piden ser de raza y uno se amonona, para verse tierno y todo, y sólo recibe comida y un paseo a la vuelta de la esquina de recompensa. Es por eso que yo me independic
é, no ando esperando que me cuiden, hay que arreglárselas sólo, ésa es la verdadera vida de perro. Después de decir eso algunos me aplaudiaron, otros me mostraron los dientes y un perro se puso a mear. La organización me agradeció el que haya ido y me ferlicitó, más que nada por generar debate y controversia, que eso hacía más importante la instancia. Me dieron un diploma, quedé invitado para la versión del próximo año que se realizará en Sofía, Bulgaria y me regalaron un saco de dormir, ya que la marca auspiciaba el evento. Lo mejor fue después cuando fuimos a tomar agua servida, con el Droopy, Cachupín 2 y la pariente de Laica, que estaba pa que más buena. George dijo presente.
Primero me llega la invitación a la casa y después la leo: "Hola GEORGE, usted ha sido invitado para participar en la XVII conferencia de perros exitosos para perros no tan exitosos..." La nota decía más cosas, incluso tenía una firma, pero no me interesó lo demás, sólo fui y hablé.

Una vez allá, me di cuenta que la importancia del evento estaba a la par de los premios TV grama, ya que los invitados a la conferencia sobrepasaron mis expectativas: Beethoven (el de la película Beethoven 4 y 5 solamente), Under dog, Cachupín, Cachupín 2, Cachupín 3, la tataranieta de Laica no reconocida, Droopy, Huckleberry Hound, un perro zorrón y el perro Hush Pupies entre otros. El tema más hablado fue la discriminación que sufren muchos perros al no ser de una raza establecida (alias quiltros), porque los humanos nos metieron esas cosas en la cabeza. Si ellos encuentran que los más lindos son los quiltros, a todos nos gustaría ser así. Y además como dependemos del hombre, tenemos que acomodarnos a los que ellos nos pidan. Nos piden ser de raza y uno se amonona, para verse tierno y todo, y sólo recibe comida y un paseo a la vuelta de la esquina de recompensa. Es por eso que yo me independic
é, no ando esperando que me cuiden, hay que arreglárselas sólo, ésa es la verdadera vida de perro. Después de decir eso algunos me aplaudiaron, otros me mostraron los dientes y un perro se puso a mear. La organización me agradeció el que haya ido y me ferlicitó, más que nada por generar debate y controversia, que eso hacía más importante la instancia. Me dieron un diploma, quedé invitado para la versión del próximo año que se realizará en Sofía, Bulgaria y me regalaron un saco de dormir, ya que la marca auspiciaba el evento. Lo mejor fue después cuando fuimos a tomar agua servida, con el Droopy, Cachupín 2 y la pariente de Laica, que estaba pa que más buena. George dijo presente.
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