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miércoles, 23 de noviembre de 2011

Lo cotidiano

"Ya, mira, se te puede caer un vaso de vidrio y se quiebra. Ya, eso le puede pasar a cualquiera. Incluso se te puede caer un plato, de estos que no son de plástico, que son de un material sensible, como cerámica. Ya, ése también se quiebra, y pucha que lata, pero bueno, eso le puede pasar a cualquiera también. Y ya, la típica del curao, que se la cae la botella de vidrio de cerveza, con cerveza adentro, y se quiebra y además se le desparrama la cerveza por todo el piso y queda todo hediondo y es bien catastrófico. Ya, si estai curao eso también te puede pasar. Es chistoso y todo, pero es probable que te pase. Pero lo que no te puede pasar es que se te caiga el refri, eso sería ya demasiado chistoso, único. Sólo a alguien muy torpe, demasiado torpe se le cae el refri. Yo en verdad me reiría todo el día del pobre cabro, es que imagínalo. Onda tendría que ser alguien no muy alto, más bien bajo de porte. Y con fuerza igual. Chico, pero con músculos y torpe. Tendría que sacar algo que dejaron arriba del refri, o algo que esté en el freezer. ¿Hai cachao que los freezers están arriba del refri? Ya po, tendría que sacar algo de allá arriba y como el tipo es chico, tendría que encaramarse arriba del refrigerador, pa sacar la cuestión del freezer. Y al ser fuerte el tipo, se encarama, sostiene bien el refri y se va con refri y too pa abajo y queda la pura cagá, jajaja, sería muy chistoso, yo creo que no me pararía de reir jamás. Y el estruendo, los yogures, la lechuga, el tipico platito con la mantequilla se haría mierda en el suelo y la mantequilla toda esparcía por el suelo. Sería brillante, digno de estas comedias, a lo Tres Chiflados."
"Sería divertido. Sí, lo sería, pero yo busco algo más. O sea, el mismo tipo medio bajo que decíai tú, también se puede encaramar de una estantería de supermercado porque no llega al producto que está más arriba y se la cae toda la estantería con los productos y puede quedar la cagá también. O sea, si nos ponemos a pensar en cosas en que el tipo bajo se pueda encaramar, podemos estar todo el día tirando ideas sobre caidas. Yo necesito un diálogo más chispiante, más innovador. Cosas que sean comunes, que se den en un contexto cotidiano, pero que sea raro que te pase. ¿Me entendí?"
"Ah, como el otro día que entré sin querer al estudio donde estaban filmando el reality y las minas métele tirarse el pelo. Y yo me quedé mirando porque es entretenido cuando las minas se tiran el pelo. Y yo miraba así bacán y se me ocurrió sacarles una foto. Pero no tenía cámara, entonces busqué a alguien que tuviera pa que me prestara. Y después me acordé que era un reality, entonces graban todo lo que pasa y siempre hay registro de lo que pasa, así que supuse que habría registro de eso y llegué a mi casa con la idea de ver el reality y ver a las minas tirándose el pelo. Y llego a mi casa y están mis dos hijas tirándose el pelo porque una le corchetió los pantalones a otra y la otra no se podía mover y se tiraban el pelo sin parar. Les quería sacar una foto pero no encontraba mi cámara por ninguna parte y cuando la pillé estaba sin batería, porque el día anterior había trabajado en la productora que produce estas películas porno y se me acabó la batería sacando fotos mientras tiraban los actores. Porque el Migue siempre me pide que saque fotos a esas weás y de ahí se las mando por mail. Pero también le tiro un copia a la señora del Migue, pa que se peleen. Es que es muy chistoso cuando pelean esos dos giles, se putean así a garabatos cuáticos hasta que el cabro chico que tienen interfiere. Una vez le tiró un skate al migue pa que dejaran de putiarse. Ah, ya po, se me acabó la batería, no sabía cómo grabar a estas niñas locas y me acordé que el ascensor del edificio tiene una cámara, de esas de vigilancia que graba en blanco y negro. Entonces le apreté el botón al ascensor y se abrió, eché a las chiquillas adentro y ¡pum!, todo grabado. El problema es que el ascensor estaba más o menos nomás, entonces se quedó pegado en el segundo piso y tuvimos que llamar a los bomberos para que abrieran la porquería de ascensor. Pero las niñas están bien"

sábado, 20 de febrero de 2010

El fome hazmereir

Antes de pasar del calor solar al calor de las fotocopias, quería escribir un cuento. Uno no más por ahora, después vendrán más, no se asusten::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Un chiste buena onda, poco grosero y si está bien contado siempre hace reir, invitó a todos los del sindicato de chistes a comerse un asado a su casa. Dio mal la dirección a propósito, todos llegaron tarde (excepto el presidente del sindicato que sabe donde viven todos "por si tengo ganas de comer un queque recién hecho para la once", se excusa) y se rieron de la broma y fue el tema de la tarde noche. Lo que había preparado para la tarde-tarde noche no era muy especial: longanizas y hamburguesas a la parrilla y entrega de premios buena onda: El más mal contado, el más largo, el más típico, el más cochino, el más ofensivo y el premio al nuevo talento joven. Todos aplaudieron y qué se yo, para luego pasar a lo que nos convocaba: Habían unos chistes que eran tan largos que ya no terminaban chistosos, sino que era lo que pasaba entremedio de la historia lo que hacía reir más a sus oyentes. Y esto estaba rompiendo los cánones establecidos en los tratados de 1927, que decían que para que un chiste sea chiste, la parte más graciosa debía ser la del final, como el ejemplo que sale en la escritura: "(...)entonces abrió la puerta y se la cayó el pico, jaja". Y si estas anécdotas se unen y forman un nuevo conglomerado, el sindicato perderá aproximadamente un tercio de sus adherentes.
Fue un momento serio, a eso de las 22:30 en donde los chistes pensaban en como arreglar la situación.
"¿Quién quiere más vino?". Ya son la una y media y no se habla más del tema importante y grave. Los chistes se cuentan a ellos mismos, o cuentan a sus amigos y los demás se rien y dicen: "Dile que venga pa' la otra". Así cada uno mostraba sus bondades, algunos con harto aparato reproductor y otros con harta suegra y funerarias.
Sentado en una silla de plástico blanca, bien cerca de la parrilla, miraba la situación el ganador del chiste más fome ("Había una vez un niño que se llamaba Pedro y después de bañarlo, sólo se llamó edro"). Media hora después esperaba que lo vinieran a buscar, porque su papá tenía auto y podía recogerlo. Pero pensó que su humillación no se pasaría lléndose a acostar. La craneó harto y se iluminó: Llamó a uno de sus mejores amigos a que viniera a la fiesta "que está pa que mas buena", decía el mensaje de texto. Le ofrecieron vino y no quería, los más burlones le ofrecieron cien pesos por el trofeo, pero el no los aceptó. Cuando lo obligaban a ir a comprar más alcohol, apareció su padre que se lo llevó. Y en el auto le reprochó: "Te dije que no te juntaras con estos sánganos, cada vez más buenos para hablar de potos y de chuchetumadres".
"Hola, ¿Han visto al Habia Una Vez Un Niño Que Se Llamaba Pedro y Después de Bañarlo, Sólo Se Llamó Edro?" Así se presentó el amigo invitado, al que rápidamente le preguntaron el nombre: "Ayer Pasé Por Tu Casa y Me tiraste Un Lápiz. No Lo Bic".
Así el chiste durmió tranquilo sabiendo que no ganaría ese premio el próximo año.