sábado, 4 de abril de 2009

El tragamonedas

Ya se lo que quiero: una foto de carné nueva, porque no me gusta mi pelo largo de futbolista-sub14-personaltrainer. Así que la cambiaré luego. Les dejo un mini cuento, quizás no tan mini, pero ya:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Día a día lo miraba mezclando pena y rechazo. No era a próposito, sólo era inconsciente. Él me devolvía la mirada, pero no era para mirarme, sino para que yo sintiera lo que el vivía. Hizo sonar su vaso, para que me diera cuenta que me pedía dinero, pero lo eludí con la vista.
Una tarde le dejé cincuenta pesos, para no sentirme mal, pero me sentí peor. Todos los días venideros le tuve que dejar otra moneda de cincuenta, antes de que me atacara por la espalda o por la conciencia. De otra cosa me di cuenta: Nunca vi otra moneda de cincuenta en su vasito, ¿acaso se extinguieron?
La pregunta me rebotó todo el día en el cerebro, entonces un día lo seguí, para matar la curiosidad. Detrás de todos los edificios, donde siempre estaba oscuro, tomaba la moneda y se la echaba a la boca. Se atragantaba y la botaba. La volvía a ingerir y se calmaba. Después de un grito desgarrador se sentía satisfecho. Le daba de comer.

sábado, 28 de marzo de 2009

Quería ser menor

Hola. Intentaré subir más de dos entradas por mes para que a fin de año llegue al promedio de 30 entradas por año. Está de más decirles que lean esto. Entonces no se los voy a decir: ...
Sin más explicaciones ni coincidencias, les dejo un cuento::::::::::::::::::::

-Súbase los pantalones, mijito.
-Usted no me manda.
-¡¿Cómo que no?!, soy su profesora y tiene que obedecer.
-No quiero.
-Valentín, no me obligue a llamar a la mamá.
-La obligo po (casi llorando, también se baja los calzoncillos).
-Uy, ahí si que estamos mal, vamos a llamar al tiro a la mamá (toma el teléfono y hace que marca algún número).
-¡No quiero, no quiero!
Corrió bien rápido, pero no pudo avanzar mucho, ya que se tropezó con sus propias ropas que le impedían hacer un buen movimiento de pies. Al caer, explotó en llanto.
-Ay Valentín, ya está llorando de nuevo. Yo le dije que era mala idea.
-Cállese.
-Ya, bueno, le voy a hacer caso. Usted se va a quedar ahí tirado y yo no voy a hacer nada.
Luego llegó la madre del niño, enojada con la situación, pero claramente no se le podía gritar más a Valentín, porque eso solo empeoraría la situación.
Una vez en la casa, la conversación era inevitable:
-Pucha Valentín, ¿Por qué te sacaste la ropa delante de la profesora? ya es tercera vez.
-Es que yo soy un niño.
-Sí se, pero los niños no andan desnudándose por ahí.
-Es que yo le estaba mostrando a la profesora que yo soy un niño.
-¿Y por qué? ¿Ella cree que tú no eres un niño?
-Yo creo que no, porque siempre me trata de usted. Yo trato así solo a los mayores.
Después comieron arroz con huevo y se fueron a dormir.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Cabeza dura

Esto que les voy a poner ahora (:O) más que un cuento es un suceso. Una cosa que seguramente pasó una vez, pero lamentablemente no lo presencié. Eso no más::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

De una mezcla de tierra, polvo, minerales, viento y tiempo nació una vez una piedra. Más bien era una piedrecilla, que se podía meter en algún zapato o atascar en una chala. Pero eso no pasó, sólo fue juntando más ingredientes y agrandando su masa.
Luego de una lluvia, sintió la necesidad de darse vuelta, para que su parte posterior pudiera secarse con el sol, ya que estaba húmeda por el diluvio. Pero desafortunadamente esto no pasó y muchas hormigas (3 ó 4) hicieron de esta piedra su hogar.
Todavía no era una piedra consolidada, ni mucho menos una roca, pero por lo menos ya se sentía útil: Era el hogar de algunos animales. No había créditos ni subvenciones para ella, pero aun así se sentía alegre de su pasar humanitario y de su amalgama ordinaria que ya le daba existencia terrenal. El paisaje en el que se encontraba le daba algunos puntos de comparación: Algunas rocas parecían haberse adueñado de aquel sitio, cambiando de color según gustaban y ya casi siendo parte de la superficie del lugar. Un día se las llevaron unos señores de camisa cuadriculada y la piedra quedó como una de las m´s experimentadas del lugar.
Un gris liso ya era su color propio, exceptuando un poco de barro en su trasero.
De pronto vino un niño y la pateó muy lejos.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Culer culer


Se cree que aparece una vez al año. Ojalá que no, porque hay gente que lo seduce a diario. Ahora va a hacer su aparición en esta temporada y seguramente va a dejar a más de uno con las ganas de conocerlo personalmente (culer5; culer6; culer7)::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Culer 5:
Podría ser obvio y natural que culer vaya al baño, pero lamentablemente para él, esto se transforma en una situación lamentable. Problemas gastro-intestinales más la mezcla de condimentos que habita en su caja toráxica, hace dificultosa la expropiación de la caca.
Entonces si la prensa se entera de esto, podrían poner de titular: "Culer tiene problemas con el baño."
En cambio, él mismo llamó a un periódico y le explicó las diferencias que él tuvo con un inodoro de la capital. El matutino publicó así: "El baño tiene problemas con Culer" "El W.C. increpó: 'Tiene miedo de acercarse a mi.' En tanto el héroe respondió: 'Ya no sale de su pìeza, está todo cagado' "

Culer 6:
Culer antes de dormirse ese día martes, pensó en lo cotidiana que estaba siendo su vida: Se subió y se bajó de la micro, saludó a la secretaria, miró al jefe, escribio papeles, mandó mails, almorzó ensaladas con pollo, tomó café, evitó un lanzazo, levantó a una señora que se desmayó y salvó a un perro de que lo atropellaran.
"¿Qué le está faltando a mi vida?" Se levantó de la cama y se preparó un sándwich con mostaza. Se lo comió. Júbilo en su sonrisa.

Culer 7:
Culer fue invitado a un programa del canal evangélico. El entrevistador, que parece que era un pastor, le preguntó como le explicaría la vida a los niños. Culer respondió: "La vida es como el Street Fighter II: Lo que necesitas es aprender a hacer el "hadouken". Al principio sale casi de suerte, pero con práctica lo tiras cuando quieres y pronto te darás vuelta el juego."

miércoles, 18 de febrero de 2009

Señora Rosa

El 2009 empezó bien para mi. Pero parece que mi amigo Bibley no puede decir lo mismo. Algo cansado y sin ideas nuevas se a pasado todo enero durmiendo sin ser presionado por la gente, sin ser despertado. Ahora lo levanto por un tema de vigencia, de no morirse. No creo que la Bibley muera en algun momento, pero hay que ir renovandola de vez en cuendo. Ahora viene un cuento, sólo porque son los más bien estructurados y no necesitan mayor supervisión.:::::::::::::::::

La Rosa era mas bien de corte liberal. No le importaba que sus brotes no salieran bien, o que con el tiempo se transformaban en algo que no debían ser. Y a la florería eso le molestaba. Necesitaban que la rosa fuera casi perfecta, que entregara lo mejor que tenía. Pero ella no lo sabía. Sentía que quizás era bueno que todas sus flores fueran más o menos iguales, buscando el color rojizo fulminante. Pero un mal recuerdo le venía a la cabeza: Una primavera, con harto polen y polvos en el aire, ella se dicidió a sacar lo mejor de si. Seis o siete brotes le aparecian recién a fines de septiembre y sus dueños parecían contentos. Solo dos de las siete flores finales que aparecieron vienieron con algún problema, pero las otras cinco estaban listas para ser vendidas. Una señora robusta, con un delantal florido se le acerco. Le dijo que le había sorprendido lo bien que había estado esta primavera y que la esperaba igual para la próxima. Sino, tendrían que inyectarle químicos para embellecer. Luego de eso, sacó una tijera, mucho más filuda y tenebrosa que cualquiera escolar y la cortó. La cortó una y otra vez, hasta obtener las cinco bien vestidas rosas, y ponerlas a la venta.
Todo ese verano fue horrible. Ella se sentía fea fisicamente, pero lo peor es q se sintió usada. Casi estafada, por una gente que le ordenaba y miraba feo. Así que nunca más salió bonita. Por una cosa de no sentirse pasada a llevar.
Ahora reproduce rosas desteñidas, con hojas caídas o podridas. Y no se deprime. Supo como controlar los químicos y como querer un poco más a sus crías que salían de si.