martes, 14 de octubre de 2008

Josefo Díaz Arébalo

Una historia especial, con mucha historia. Ojalá les guste y comenten. YA::::::::::::::::::::::::::::::::::::::


...Apareció disfrazado de lagarto y le ató los pies, cosa que quedara con estos bien juntos y le fuera imposible caminar con normalidad.

"Me quiero cambiar el nombre. (Muchos esperan tener dieciocho años para poder entrar a las discoteques, poder comprar alcohol o manejar. Yo esperé los dieciocho para cambiarme el nombre. lo medité harto y aquí estoy) Me llamo Josefo Díaz. Sí. Odio el nombre Josefo con toda mi alma. Prefiero llamarme Boby. Pero no me pondré Boby (jeje), sino que Camilo. Camilo Díaz"

-"Díaz. Camilo Díaz. ¿Algún problema?"
-"Nos han asaltado. Yo ya no confío en la policía, no confío en el gobierno, ni menos en mi marido, por favor ¡sálveme!"
-"¿A usted y a quién más asaltaron?"
-"A... mmm ... A mis tres hijos."
-"¿Tiene tres hijos?"
-"Sólo si nace sano."

Estuvo buena la pichanga anoche. No sabí nada. En una le pegé tan fuerte, que lesioné al Arturo. Y eso que el Arturo es bueno pa las manos, hace techos y repara cañerías. Es duro, y yo de un pencazo le torcí la muñeca. No sabí nada.

Marcos estaba en el piso y no se podía mover. Sus pies estaban atados entre si. La mueca de los que veían el espectáculo era de clara alegría: Cada vez que se paraba, se volvía a caer en menos de diez segundos. Chocaba contra la alfombra y se quejaba: "Sí se que perdí la apuesta, pero ya déjenme. Ya fue mucho ya. Paren de mirarme y ayúdenme, no cachan que no me puedo parar solo." Todos miraban y Rosanna se fue, con lágrimas en los ojos y en la garganta. La de la garganta sólo se notaba si hablaba. Y dijo: "Nadie ayude a este desgraciao"

-"Eran unos desgraciados. Casi que me pidieron permiso pa sacarme la billetera. Usted debe saber de estas cosas. ¿A propósito lo hacen de esa forma? Así como que aquí no pasa nada, pero tú vas a perder muchas cosas."
-"Ya a pasado antes. No se preocupe, yo lo atraparé. Se lo doy firmado."

(Luego de haber firmado sentí la libertad. Josefo se quedó en esa oficina del registro civil y Camilo aparece para salvarlos a todos) ¡Estoy feliz! (Alguien me miró raro)

No sabí nada. Despés del partío fuimos a un carrete y habían puras minas. Yo andaba con tres y eso que no fui de los más afortunados. Tubo muy bueno. Debiste haber venido, no sabí nada.

¿Cómo le va a poner a su hijo? ...Josefo.

-"¿Algún otro antecedente que pueda darme?"
-"No, no se me ocurre ningún otro."
-"¿No se acuerda o no se le ocurre?"
-No me acuerdo, jeje.

A Marcos le gustaba una mujer. Pero su timidez era demasiado fuerte como para hacercársele, y menos lo iba hacer en una fiesta, donde hay mucha gente que lo va a mirar e iban a pensar cosas raras de él. Pero un no tan buen amigo le dio una solución a sus problemas: "Tómate un copete"
Y después se le ocurrió otra solución más: "Apostemos. Si no le dai un beso, vai a tener que hacer algo que lamentes el resto de tu vida."
Lamentablemente Marcos no sabía decir que no y sólo pudo balbucear un tímido: "Ya bueno"

No sabí nada. Después nos fuimos a la casa del Carlos, con una mina pa cada uno. !Loco, ni siquiera pagé! No sabí nada.

La profesora pasó la lista el primer día de clases y en el sexto lugar aparecía Josefo Díaz. También aparecieron muchas risas y una infancia llena de problemas y lágrimas.

"Ya no se que hacer. Te juro que no quería, si casi que me obligaron. Igual era rico el cabro, pero ahora no se. Obvio que terminé con el Benja, porque cachó que llegé como a las seis. Es toda mi culpa. Y además ahora tengo que andar acarriando a la cachá de cabros chicos. ¿Te imaginai viene el cuarto? Ya no sabría que hacer."

-"La veo media complicada"
-"Necesito su ayuda, por favor. No me asaltaron, no me robaron nada, pero es mucho peor que eso. Quiero que alguien me acoja, alguien que cuide a mis hijos, un hogar. Tú me gustaste de chico.
-"¡¿Qué le pasa, señora?!"

Como era de esperar, una sobredosis de alcohol no ayudó en nada al pobre Marcos, que sólo supo que despertó con un terrible dolor de cabeza y al lado de un tipo disfrazado de lagarto. Roxanna estubo sobria toda la noche y pudo ver como su nuevo amigo ya no sería el tipo con el que quería establecer una relación. Era otro más del montón, que besaba a cualquier suelta que se posaba sobre la fiesta.

-¨Yo te conozco. Tú eres Josefo, mi buen amigo"

Marcos se preguntaba que cosa abrá perdido en la apuesta. De todos modos estaba confiado de que no sería algo de temer...
"¿Cómo le va a poner a su hijo?" Con mucha rabia y junto a la compañía de sus amigos, tuvo que responder: "Josefo Díaz Arébalo".