martes, 17 de enero de 2012

Hollywood no es tan rosado

George el perro rosado se toma el verano::::::::::::::::::::::::::::::::

A George le pidieron protagonizar una película bonita, donde la vida se muestra un poco más vestida y combinada que la realidad real. Se le prometió que se le trataría bien, que le darían comida de calidad, que lo peinarían y le cortarían la uña que se encarna.
Lo primero es lo primero, la vida perruna de George sería el inicio, pero después se le atravesaría una niña bien propia de la niñez, que tiene un vestidito rosado con rosas más rosadas que el rosado del vestidito. Con un cintillo de lunares, con los dientes un poco desordenados y los zapatos sucios, independiente que su mamá se esfuerce por limpiarlos todas las mañanas. El padre de la familia está metido en varios problemas por culpa de las ganas de pagar cosas con dinero que no le da la empresa-industria donde trabaja como empleado regular-ordinario-de-planta. Después de no poder pagar préstamos con créditos imposibles, además de tener que pagar el tratamiento de drogas de su hermana, el padre, que es todo un buen tipo sin tiempo para afeitarse, se mete en la mafia que gobierna la ciudad para hacerse unos pesos, o por último para que ellos muevan sus movimientos y lo liberen de las deudas que lo persiguen. ¿Pero no será contradictorio que un tipo se meta en la mafia para pagar un tratamiento de rehabilitación a su hermana, que no pudo controlar la adicción a las drogas, un mercado que seguramente controla la misma mafia? "No Antonio, te aseguramos que nosotros no estamos en ese negocio". Un diálogo que seguro aparecerá en el tráiler de la película. Y en medio de discusiones matrimoniales, pobreza y balazos de mafia, se encuentra la niña que intenta vivir su infancia llena de imaginación y colores. Ahí aparece George, con todo su rosado para alegrarle la existencia a la niña y a todos los espectadores de esta lacrimógena película, que termina con la muerte del padre, la rehabilitación de la hermana, que cuidará de la niña huérfana y del perro simpaticón, ya que la madre de la niña sufre una crisis en el embarazo de la segunda hija y muere también. Todo termina en el matrimonio de la ex drogadicta, que se enamora perdidamente del profesor de la escuela de la niña, que también es un ángel venido de la mejor cosecha de personas bondadosas que ayuda a la niña a pasar mejor la corta vida que lleva. Y un último plano con las miradas entre George y el nuevo marido de la señora, así como cómplices de haberle arreglado la vida a esa niña y así por último postular a los oscars como mejor guión original, le pone fin a este drama hollywoodense.
George pensaba: "Si pudiera hablar los mandaría a la mierda. Por ahora sólo me queda gruñirles hasta que se vayan" "¿Quién es el dueño de este perro?" preguntó el productor desesperado. George seguía pensando "No tengo ni mánager y voy a tener dueño".

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